Corre el siglo IV. La hispana Egeria
(también conocida como Eteria)
inicia una peregrinación
que le llevará a Tierra Santa.
Su viaje por la tierra que habitó el Señor
así como sus aportaciones sobre la liturgia
ya celebrada en esos momentos
nos ayudan a comprender cómo vivían
ya su fe cristiana
las antiguas comunidades.
La carta de San Valerio al abad Donadeus,
hacia el año 680,
es ya un clásico entre los estudiosos
que han tratado de averiguar
la procedencia exacta de aquella misteriosa mujer
que en la década de los años 80 del siglo IV,
desafiando todo tipo de dificultades,
decidió emprender un peregrinaje insólito
a los Santos Lugares.
Nuestra protagonista
plasmó su aventura en el libro
'Itinerarium ad Loca Sancta',
una suerte de diario de viaje
descubierto en 1884 por Gian Francesco Gamurrini
en la Biblioteca de la Cofradía de Santa María de Laicos,
y que en un principio fue denominado 'Peregrinatio Silviae'
y atribuido, por tanto, a santa Silvia.
Fue Férotin quien en 1903 probó
que la autora había sido la virgen Egeria.
Pero, ¿quién era esta tal Eteria?,
¿dónde había nacido?
La mayor dificultad a la hora de fijar el lugar
de nacimiento de nuestra protagonista
estriba en la desaparición
de las primeras y últimas páginas
de su testimonio escrito.

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